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El  próximo 22 de junio Alberto Ávila Salazar protagonizará el Club de Lectura Besarilia para charlar sobre distopías, literatura y su relato “El dueño de la Luna”. Está incluido en su último libro Conversación de soldados (Aurora Dorada), que puede leerse aquí: url2.cl/ckbWp, y es un claro ejemplo de cómo, con un puñado de obras que incluyen novela y ensayo, este autor se ha convertido en una de las voces más singulares de la narrativa actual española. 

Texto: Jesús Palacios. Fotos: Maica Rivera


Al margen de modas, modos y malos modales, su inclinación por lo fantástico y extraño, combinada con una claridad y precisión de estilo envidiables, Alberto Ávila Salazar alcanza con su obra Conversación de soldados cotas de alucinada experiencia límite, entre la ficción pulp y la especulación, el surrealismo y un nihilismo cósmico casi esotérico, cuyo pesimismo intrínseco no empaña su capacidad para despertar nuestro sentido de la maravilla y capacidad de asombro.

JP: Un libro de relatos y, más aún, de relatos fantásticos, ¿no tiene miedo a la regla no escrita de que los libros de cuentos son veneno para las ventas?

AAS: Es una ley no escrita que me han repetido muchas veces. Evidentemente siempre quieres vender lo máximo posible, pero si eso fuera mi prioridad habría escogido otro tipo de ficciones. En todo caso, el peligro real es para la editorial, Aurora Dorada, que, desde luego, no le hace ascos a correr riesgos. Sería una pena que desapareciera el relato de terror o de ciencia ficción, entre los que hay auténticas obras maestras, como prácticamente lo ha hecho el de serie negra. A pesar de todo, algunos de los textos de Conversación de soldados bordean la novela corta, como el caso del bloque de relatos titulado Arabescos, que recomiendo leer en orden porque poseen una coherencia interna poderosa.

JP: Los cuentos que reúne este volumen son de diferentes épocas y procedencia, ¿cómo fue el proceso de selección?

AAS: Doloroso. Nunca había publicado un libro de relatos y, como podrá imaginar, tengo una cantidad enorme metida en el cajón. Fui lo más estricto posible, y lamenté dejar fuera algunos que me gustaban de verdad.

Los organicé en cuatro bloques: el primero se titula Futuroscopio y tiene dos historias de ciencia ficción más o menos canónicas; Arabescos, que es un conjunto de relatos macabros ubicados en la Península Arábiga, y tienen una coherencia interna muy firme; Rescatados, donde salvo cuatro historias que fueron publicadas hace años y que son imposibles de conseguir, bien por estar descatalogadas o porque hay un par que aparecieron en México y jamás vieron la luz en España; el último y más breve de los bloques es Conversación de soldados, una colección de tres caprichos que están entre lo lírico y lo surrealista. Tuve que esforzarme en meter quince años de trabajo en algo menos de trescientas páginas.

JP: ¿Por qué decidió dar esa estructura al libro?

AAS: Salió de una manera natural, tenía mucho material en el cajón y también atendí al espíritu de la editorial con la que publicaba. Quería lograr que el libro no fuera una mera ristra de relatos inconexos, deseaba conseguir con ellos un todo orgánico pese a la disparidad de los temas que trato y los estilos que utilizo.

JP: Una de las secciones principales, Arabescos, posee una indudable coherencia no sólo temática, sino también estructural, ¿a qué obedece?

AAS: Se debe a que es prácticamente una novela, así me la planteé. Conforme vas leyendo los relatos te percatas de que todos están relacionados, de que hay ideas y conceptos que se repiten de una manera bacteriana. Por eso te decía que conviene leerlo por orden, porque esa impresión se incrementa leyéndolos de la manera en la que están dispuestos.

ORIENTALISMO, NIHILISMO Y PULP FICTION

JP: Hay una larga tradición de fantasías orientales más o menos siniestras en la literatura occidental: Voltaire, William Beckford, Potocki, Dunsany, Clark Ashton Smith e incluso Lovecraft… ¿Quería formar parte de ella?

AAS: Sin lugar a dudas, esa fue mi inspiración. En los últimos años la fantasía oriental ha ido difuminándose, de hecho el propio imaginario de Oriente Próximo está teñido hoy en día de sangre y petróleo, y la fantasía ha quedado disuelta en los horrores que vemos en la prensa de Occidente. Mi intención era enfrentarme con esa tradición y confrontarla con la actualidad, pero respetando muchísimo ambas, no quería hacer algo sin pies ni cabeza ni un delirio posmoderno. Empezó como un experimento, pero con el paso de los meses, conforme iba construyendo los relatos, de repente todo iba adquiriendo sentido y tuve la sensación de saber perfectamente lo que quería y cómo conseguirlo.

JP: Arabescos es quizás la parte más arriesgada del libro, en tanto que opta por retratar un conflicto –el de Oriente Medio– no sólo utilizando la ficción fantástica sino poniéndose en el lugar de unos protagonistas que son, generalmente, de nacionalidad asiática. ¿No tuvo miedo de ponerse en el pellejo de personajes con una mentalidad, religiosidad y cultura tan diferentes?

AAS: No te diría miedo, pero sí sentí respeto, por supuesto. Intenté ir lo más lejos posible documentándome, en todos los aspectos. Y no se trata solamente de investigación, a veces requiere “algo más” meterse en el pellejo de un yihadista o de un soldado en Alepo. Arabescos no hubiera funcionado jamás sin haber hecho este esfuerzo, estoy convencido.

JP: Distopía, catástrofe, horror cósmico… ¿Estamos ante una visión pesimista del universo y, más concretamente, del mundo actual?

AAS: No me suelo plantear ese tipo de cosas antes de empezar a escribir. Sé que es un lugar común lo que voy a decir, pero, por encima de todo, sólo quiero hacer buenas historias. Objetivamente, Conversación de soldados no es un libro optimista y de buen rollo. No sé, quizás el combustible de mi imaginación sea más bien nihilista.

JP: ¿Hasta qué punto está influida esta visión por la actual filosofía del llamado realismo especulativo, y, a veces, también materialismo especulativo o nuevo nihilismo?

AAS: Conoces muy bien el trabajo que he venido desempeñando estos últimos años en la editorial Materia Oscura, que ha hecho una labor increíble introduciendo la filosofía de vanguardia y con la que he tenido el privilegio incluso de publicar una novela; y aunque ahora estoy centrado en otros proyectos, sigo manteniendo contacto con ella. Evidentemente, estoy al tanto de lo que se cuece y te mentiría si te dijera que no hay relación. Sin embargo, créeme que no es tanta la influencia como podría parecer. Yo no soy filósofo, soy narrador, y lo que se pueda atisbar de filosofía siempre va a estar al servicio de una historia; si bien pensadores como Eugene Thacker, Ray Brassier, Nick Land o Armen Avanessian son un filón para quien sepa apreciarlos.

JP: En Arabescos, la presencia del petróleo como una suerte de entidad consciente y maligna recuerda el peculiar libro Ciclonopedia de Reza Negarestani.

AAS: Vaya por delante que, independientemente de sus valores teóricos y filosóficos, considero de manera rotunda que Ciclonopedia es la novela de horror más importante de los últimos años. Es clave para cualquier aficionado a la literatura fantástica. Sea para ponerla a parir o para ponerla por la nubes, está ahí como una referencia. No es extraño que admita su influencia, sino que lo normal es que la escena se vaya impregnando mucho más de su influjo. Debo confesar que empiezo a escribir Arabescos antes de haberla leído, pero también es cierto que me dio muchas claves a las que yo no hubiera llegado por mi cuenta.

JP: Aunque relatos como “La reina de las ratas” o “El dueño de la luna” poseen varias capas de lectura, ¿considera que son también y, sobre todo, pura pulp fiction de género?

AAS: El hecho de que haya varias influencias no anula su vocación de pulp fiction. Aunque tampoco sería justo reducirlas solamente a eso. Digamos que hay un núcleo duro de entretenimiento puro al que le incorporo otros subtextos.

DE CARA AL GÉNERO

JP: Nuevo bizarro, new weird, weird fiction, por no hablar del fantástico intersticial, el realismo mágico, la literatura transversal… ¿Le pondría alguna de estas etiquetas a Conversaciones de soldados?

AAS: Algunas de esas etiquetas me resultan irritantes porque no hacen sino volver a bautizar corrientes literarias que llevan mucho tiempo inventadas. Simplemente son maneras de vender o entrar en tribus literarias. Que cada cual me ponga la etiqueta que quiera, en todo caso te aseguro que a Conversación de soldados no le bastaría una sola etiqueta, supongo que le tendrían que caer un par de esas como mínimo.

JP: ¿Cómo ve el panorama de hoy del fantástico y la ciencia ficción en nuestro país?

AAS: Iba a responderte con una sola palabra: aburrimiento. Pero no está bien zanjar así la pregunta. Lo cierto es que llevo bastante tiempo desconectado de la escena porque detecto cansancio, acumulación de etiquetas y me la impresión de que todos corren como gallinas sin cabeza. Supongo que es normal, en la escena hay demasiados actores que quieren llamar desesperadamente la atención de un número cada vez más escaso de espectadores.

JP: ¿Qué puede aportar un autor actual al género que no existiera ya antes?

AAS: Excelente pregunta que no se plantean muchos escritores. Sin embargo, yo soy un individuo atormentado que se la hace a menudo. “¿Merece la pena sacar un libro más o es mejor el silencio?”. Te sorprenderían las veces que gana el silencio, si lo piensas con un poco de seriedad. Los autores y los editores no lo tienen muy claro, la respuesta más evidente sería: “aportar algo nuevo”, lo cual es muy difícil, más que nada porque lo que te crees que es nuevo y al final resulta bastante pasado. Del mismo modo, si escoges la postura de ser clásico y ofrecer más de lo mismo, en forma de pastiche, estás condenado a la irrelevancia antes de dar el primer paso. Es necesario este examen de conciencia, y, desde luego, pasa por acceder a nuevas vías de expresión sin olvidar el pasado. Ya sé que es una respuesta algo tibia, pero la clave está en examinar el valor y la oportunidad de lo que se edita de una manera más estricta.

JP: Finalmente, entre ensayo, novela y relatos… ¿alguna preferencia? 

AAS: En general, suelo preferir la novela, pero no le hago ascos a ningún género. De hecho, cuando llevo mucho tiempo con la narrativa, echo de menos el ensayo, y viceversa. Recordemos que mi obra anterior fue Batman y Joker. Duelo en Gotham un ensayo escrito a cuatro manos con Marjorie Eljach sobre el universo de Batman, un proyecto fantástico publicado por Archivos Vola, que ya me editó, el año pasado también,  Metraje perdido. Nunca había escrito un libro en colaboración y, la verdad, es que la experiencia mereció la pena. En cualquier caso, Conversación de soldados para mí es muy importante porque ha rellenado un hueco que ni yo mismo había reparado en que existía. 


LO

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