APARIENCIAS QUE NO ENGAÑAN A PATRYCIA CENTENO

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Mientras permanecemos a la espera de más presentaciones a partir de septiembre, tras la puesta de largo estival en el Reial Cercle Artistic, Sin decir ni mu (Destino) sigue concitando nuestro interés en un verano candente en política y moda. Sendas materias las maneja muy bien entrelazadas esta joven autora, licenciada en periodismo y pionera en este tipo de estudios de la estética. 

Texto y foto de libro: Silvia R. Coladas. Fotos de portada y modelo: Vicenç Mustarós


Primero fue Política y Moda, la imagen del poder, después Espejo de Marx: ¿La izquierda no puede vestir bien? y, ahora, la periodista y experta en comunicación no verbal, Patrycia Centeno (A Coruña, 1983), regresa con su tercer libro Sin decir ni mu. Se trata de  un fascinante tratado sobre el lenguaje corporal, la indumentaria y la puesta en escena de los que nos gobiernan, de los que ansían hacerlo y de los que, no estando directamente implicados en el terreno político sí que obstentan, sin embargo, una posición de poder destacada por una u otra razón. En estas coordenadas esenciales, nos engancha el libro desde las primeras páginas. Centeno nos abre los ojos y nos desvela que, con ellos, podemos descubrir casi un mundo nuevo. Nos hace saber que los personajes públicos están sometidos a un detector de mentiras de manera continua, y que ese detector de mentiras no es sino su propio cuerpo. Sí, Patrycia nos vuelve a dar las herramientas para aprender a interpretar este complejo aparato y, en la práctica, ¡funcionan de nuevo a la perfección!
Este libro le guiará por el sorprendente mundo de la comunicación no verbal, con profesionalidad y sabiduría y sin abandonar el sentido del humor tan necesario en estos escabrosos tiempos. Y yo le prometo que nada volverá a ser lo mismo
Tomando ejemplos de la realidad, en ocasiones ilustrados (en su defecto, otras veces, el lector curioso podrá contrastarlo todo fácilmente en Internet), comprobamos cómo el cuerpo humano, a través de su gestualidad, está continuamente dando información procedente de lo más recóndito del cerebro. Leer a Centeno es acceder a otra dimensión del lenguaje que, además, posee la virtud de ser la última, la más real y verdadera. De nada sirve decir “sí” con el habla si tu cuerpo está diciendo “no” con los gestos, ya que el interlocutor siempre percibe la incongruencia, al menos de manera subconsciente, y es ahí donde se destapa la madre de todas las mentirasQueda claro que mentir es fácil pero mentir con credibilidad resulta harto difícil.
 

Qué interesante resulta el hecho de que el ser humano siga utilizando las pautas de ese lenguaje no verbal usadas por los monos, -parece que no hemos evolucionado tanto- cuyas directrices son tan reveladoras en escenarios contemporáneos críticos como las entrevistas de trabajo. Nunca olvidemos que simplemente nuestra forma de colocarnos frente a la mesa aporta muchísima información involuntaria sobre nuestra personalidad, algo que puede ser determinante para la toma de decisión por parte de la empresa a la que queremos convencer de nuestra valía. 

DIRIGENTES AL DESNUDO

Pero volvamos al poder, a los que dirigen el mundo. Sin decir ni mu los desnuda casi literalmente.  Desde Barack ObamaDonald Trump, pasando por Angela Merkel, Macron, nuestros políticos patrios o incluso el propio Papa Francisco, todos se someten al exhaustivo examen de Patrycia Centeno. Y el resultado es más que sorprendente. Confieso que, en múltiples páginas, he llegado a cerrar el libro pensando “si-no-lo-veo-no-lo-creo”, y he acudido incrédula a la Red a comprobar la escena referida… et voilà!, allí estaba el desatino gestual o la inverosímil reacción del sujeto en cuestión.

No obstante, si los políticos le importan a usted poco, no se preocupe, el libro está lleno de curiosidades que nos afectan a todos: por qué utilizamos los dedos en “V” para expresar la victoria, por qué es un error ir ligero de ropa para combatir el calor o por qué donde ponemos nuestros brazos y manos, o cómo colocamos los pies al hablar con otra persona, revelan importantes detalles sobre lo que estamos pensando. ¿Rascarse la punta de la nariz mientras habla le parecía algo trivial? ¡Craso error!

Recuerde que antes de abrir la boca, ya se nos juzga por nuestra imagen. Sin movernos siquiera, estamos proporcionando información con nuestra indumentaria y el cuidado y mimo de la misma no es un asunto frívolo o superficial como algunos pretenden hacernos creer. Como decía Baltasar Castiglione (1478-1529), en su famosa obra El Cortesano, “debe cuidar su manera de vestir y no ser servil con las modas”. La falta de interés por la vestimenta, y, ya no digamos, el desaliño, es un testimonio de nuestra forma de ser. No solo la falta de sinceridad o de congruencia, sino la falta de respeto también se paga y el precio suele ser muy alto.  

Resumiendo, lea el libro, disfrute, aprenda y analice. Patrycia Centeno le guiará por el sorprendente mundo de la comunicación no verbal, con profesionalidad y sabiduría y sin abandonar el sentido del humor, algo muy necesario en estos escabrosos tiempos que nos han tocado vivir. Yo le prometo que nada volverá a ser lo mismo.


LO

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