NI OLVIDO, NI CONSUELO: POR AMOR A MARIE

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Casi veinte años han transcurrido ya desde aquella aciaga mañana en la que Francia se vistió de luto para despedir a la actriz francesa Marie Trintignant. El mundo se conmocionaba con la noticia y el descubrimiento de la causa de su muerte mientras el presidente de la República, Jacques Chirac, mostraba públicamente su pena, conmoción y tristeza por la injusticia de un destino brutalmente truncado. Ahora, Larrad Ediciones presenta en nuestro país este libro escrito por Samuel Benchetrit en su recuerdo, “una denuncia masculina del maltrato femenino sufrido en todas las clases sociales, incluso en las más favorecidas”.

Texto y foto portada: Silvia R. Coladas


“La noche del 26 de julio de 2003, la actriz Marie Trintignant cayó en coma tras ser golpeada brutalmente por su pareja sentimental, el cantante de un conocido grupo de rock. Sucedió en un hotel de Vilna, Lituania, donde Marie estaba rodando una película dirigida por su madre. El motivo de la disputa, fue, aparentemente, un SMS que envió el exmarido de Marie y que desató los celos del músico. Los servicios sanitarios no fueron informados de lo ocurrido hasta la mañana siguiente, cuando ya era demasiado tarde. Marie Trintignant falleció a causa de sus heridas apenas unos días después”.

Ésta es la descripción de los hechos, acontecidos en julio de 2003, con que Larrad Ediciones introduce al lector en Una noche con ella de Samuel Benchetrit, escritor, actor, director de cine y expareja de la malograda actriz, en esta estremecedora historia real que obtuvo la importante repercusión mediática que le correspondía en proporción a la popularidad de sus protagonistas y que, aún a día de hoy, continúa generando controvertidos debates.

Cuando hace apenas un par de semanas celebrábamos el Día mundial contra la Violencia de Género a modo de denuncia, recordatorio de las víctimas y autocrítica por todo lo que nos queda por hacer para evitarla, acompañamos ahora a Samuel Benchetrit en la travesía más difícil de su vida: la que hará de la mano del fantasma de Marie, su gran amor y, también, madre del hijo que tuvieron en común.

Sería algo anómalo, cuando menos, no sentir una tristeza inconmensurable al iniciar el recorrido por las páginas de este diario de una noche. No es menos cierto, sin embargo, que, cuando llevamos un pequeño trayecto mecidos por la prosa poética de Benchetrit, no repudiamos ese malestar, sino que lo abrazamos como necesario e imprescindible para conocer y sentir el verdadero sufrimiento de aquellos a los que toca el drama del maltrato y la muerte. Mérito del autor, esta transfiguración de lo escabroso en bello.

Acostumbrados a estas noticias que forman parte de nuestra cotidianidad y no alteran nuestro semblante más que unos segundos, Una noche con ella nos pone en el sitio correcto, en el que el ser humano demuestra ser tal y empatiza con sus congéneres, dejando de ser testigo inmóvil de la crueldad más abyecta. No podemos, no debemos, olvidar que detrás de cada cifra, de cada vida arrebatada, muchas otras se quedan destrozadas y sumidas en una soledad recalcitrante que, únicamente, el paso del tiempo consigue suavizar concediendo apenas una pequeña tregua al dolor.

OLVIDEMOS CULPARNOS, VENGARNOS

A través de las calles de París, de recuerdos, conversaciones pasadas y de diálogos presentes con Marie en esa extraña noche, el autor nos va revelando que no hay olvido alguno ni consuelo a la altura. Sus palabras nos conmueven, nos sacuden las entrañas y nos invitan a compartir un llanto que sigue vivo pero que se va difuminando con sentido del humor, -ese que siempre nos salva-, con ganas de seguir adelante, con ánimo de exorcizar el dolor en cada frase y de luchar también contra ese terrible enemigo que es la culpa: remordimientos por no haber sabido retenerla, por no haber sabido reaccionar a tiempo.

A pesar de la rabia inicial, no se adivina en el discurso de Benchetrit rencor ni contra el agresor que marcó su vida, la de su hijo y la de la familia de Marie, ni tampoco rencor contra aquellos que decidieron ponerse de su lado condenando a la propia víctima para defender al reo -hasta el sujeto más vil goza de este derecho, no lo olvidemos-.

Benchetrit no oculta la pena, palabra que se repite incesantemente al principio. Pero, a medida que transcurre la noche, nos permite vislumbrar que su alma ya ha conseguido deglutir el espanto de la violencia y la pérdida irreparable. Y, seguramente sin proponérselo, nos da una lección de compostura ante la terrible adversidad. Porque es fácil caer en el  odio, el linchamiento ciego, pero qué difícil es transmitir perdón y esperanza a un niño que ya no volverá a ver a su madre.

Una noche con ella logra convertir el relato de un suceso cruento y triste en una delicia de lectura, abordando la violencia contra la mujer desde el profundo dolor de un hombre que la amaba, sin incitar al odio ni a la revancha; transmitiendo la paz que el mismo parece haber encontrado y reafirmando, sin lugar a dudas, una verdad incontestable: la violencia jamás se debe combatir con más violencia.


LO

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