‘HERE COMES’ LIBROS DEL INNOMBRABLE

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Estos meses de desaceleración de las dinámicas les han permitido empezar a trabajar con otro tempo. A partir del confinamiento, Raúl Herrero y Esther Martín, Libros del Innombrable, hicieron de la necesidad virtud. Paralizaron la recepción de originales y ahora focalizan mimos sobre los títulos en ciernes con la certeza de estar viviendo un tiempo decisivo para su proyecto madurado a fuego lento en dos décadas. El editor hace gala de un estado de ánimo a juego con su corbata, y, seguramente, sus calcetines de The Beatles. Carisma a raudales y originalidad a partes iguales. Así son y nos gusta mucho su riff. Pasen, lean y sonrían porque con ellos, “aquí llega el sol”. 

Entrevista y fotos: Maica Rivera


LO: ¿Qué experiencia editorial les ha dejado el confinamiento? ¿Y qué ha cambiado en la editorial?

RH: Decir que seguimos como siempre sería faltar a la verdad. La rutina y las prisas son las peores enemigas de cualquier actividad artística. Tras el período de relativo reposo, porque no hemos dejado de pensar en el futuro ni en el presente, hemos renovado nuestro enardecimiento y se han impuesto ciertas certezas. Ahora mismo poseemos el tamaño editorial que pretendemos tener, publicamos lo que queremos publicar (aunque siempre haya títulos o temas de difícil alcance o elementos que no nos planteamos porque todavía nos queda cierta prudencia). Pero valoramos más nuestra libertad que las ventajas que supuestamente nos traería otro modelo de editorial.

Libros del Innombrable transita desde hace unos cinco años por un camino de renovación que le hacía falta. Creemos que las presentes circunstancias le están dando los últimos toques. Algunos de ellos resultan palpables en novedades inmediatas y otros lo serán en un futuro próximo. Unos días antes del inicio de la cuarentena,  estrenamos página web que se adapta mejor a nuestras necesidades que la anterior.

También hemos comprobado que las redes sociales resultan un instrumento de primer orden para comunicarnos con nuestros lectores. De hecho, hemos recibido muchos mensajes durante los meses de encierro. En algunos se interesaban por nosotros, en otros nos preguntan por ciertas novedades. Así que les aconsejamos que nos sigan por Instagram, Twitter, Facebook, la bitácora de la editorial o su página web (no siempre compartimos los mismos mensajes por un medio que por otro). Quien quiera oír que vea y quien quiera ver que oiga.

LO: ¿Cómo está siendo la gestión de las novedades de nueva temporada?

RH: Supongo que igual que la del resto de editores de nuestro ámbito. Hemos retrasado a estas fechas algunos títulos de abril, mayo y junio. Otros han pasado al 2021. Algo que lamentamos desde el punto de vista económico, pero que desde el aspecto humano agradecemos porque nos permite tomarnos el trabajo con cierta calma.

LO: Cuéntenos algo bonito de cada una de ellas, por favor.

RH: El año pasado iniciamos el proyecto de la publicación de los Sonetos de Shakespeare, en una nueva traducción, en colaboración con la Universidad de Alicante y con el profesor Javier Franco Aixelá como responsable. Se trata de proyecto colaborativo en el que participan jóvenes que integran ciertos cursos del departamento de traducción. Se trata de una empresa que nos entusiasma. También colabora en este proyecto el artista plástico Juan Luis Borra que aporta su toque personal. Este año hemos publicado el segundo tomo al que hemos titulado Sonetos al amigo de cuerpo y alma, primera parte.

Familia (de memoria), de Fernando Arrabal, ha obtenido una buena acogida tanto entre los lectores como entre los medios de difusión. Arrabal cuenta aspectos de su vida que, aunque para muchos serán sorprendentes, constituyen lo más parecido a una biografía que hasta ahora ha compuesto.

Hemos dado a la imprenta la segunda edición de Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico, de Alfred Jarry, del que teníamos agotada la primera desde hacía cinco años. Fue el primer título que surgió tras el encierro y surfeó con elegancia los mares revueltos. Ya estamos pensando en la tercera edición.

En octubre verá la luz Camino de Sardes, de Clara Janés, un ensayo con el que hemos disfrutado mucho antes de su lanzamiento. Creemos que cualquier persona con una mínima sensibilidad lectora disfrutará con este libro que está repleto de la sabiduría de su autora (desde la poesía nórdica hasta la del Antiguo Egipto), todo desarrollado con tremenda fluidez. En parte es una historia de la poesía, pero sobre todo se trata de la historia de la humanidad, porque los nombres que se han dado a las cosas dan una medida de la cultura y la época que los dispuso.

Al final de este año o en el comienzo del siguiente tenemos prevista la publicación de Nada es siempre tan tarde, del poeta sueco Magnus William-Olsson, traducido por el gran Francisco J. Uriz, dos veces Premio Nacional de Traducción, amigo de la editorial e impulsor de la misma. Este poemario creemos que sorprenderá al público, pero no podemos adelantar nada más sin desvelar la sorpresa.

A lo largo de los últimos meses hemos publicado en coedición Aforismos del solitario, de José Camón Aznar, con Apeadero de Aforistas, el único libro en ese género del sabio Camón Aznar, que tanto y tan bien escribió sobre el arte, entre otras muchas cosas. Además, en colaboración con Cypress, ha visto la luz una novela divertida y ácida con la modernidad: Así reía Saturnino de Emilio López Medina.

Añadir que en Aleteo de Mercurio, que es nuestra colección más especial por su formato y contenido vinculado a la simbología, se publicó justo antes del confinamiento Mitos del cielo estrellado de Marc García, cuya presentación en Barcelona quedó en suspenso y por el que muchos lectores nos han dado la enhorabuena. A los amantes de las constelaciones y sus relaciones con los mitos les apasiona.

Estamos muy orgullos de las novedades de este año y de las que tenemos previstas para el próximo. Vivimos un momento de cierta dulzura. Es posible que algún día reventemos de satisfacción.

ALEGRÍAS Y JERIGONZAS EPISCOPALIANAS

LO: Y ahora, la mejor noticia editorial que ha tenido en estos meses.

RH: La mejor noticia: seguir vivos. Cada nota de prensa, cada referencia, cada correo elogioso de un lector lo vivimos con una alegría y jerigonza episcopaliana. Pero, puesto que lo preguntas, esta entrevista ahora mismo nos parece la mejor noticia. Entre la selva de editoriales, autores y otros menudillos literarios, que alguien sepa que existimos y se interese por nuestro trabajo lo vivimos como lo haríamos ante el descubrimiento de vida fuera de nuestro planeta o de vida inteligente, contra todo pronóstico, en la Tierra.

LO: ¿Y algo divertido?

RH: No sé si fue exactamente divertido. Pero que a uno de nosotros se le ocurriera la feliz idea de modificar en unos milímetros la caja de texto, de un libro ya terminado, supuso un hito. De hecho, el ideólogo tuvo que llevar guardaespaldas durante varios días ¡en su propia casa! Gracias a esa ocurrencia nos pasamos buena parte del encierro volviendo a realizar un trabajo que ya estaba acabado. Pero como nos pareció que quedaba mejor lo hicimos de buen grado, si bien alguna blasfemia salió de cierta boca entre página y página.

LO: Seguro que Fernando Arrabal les ha dado las mayores alegrías…

RH: Cada nuevo título de Arrabal supone una alegría. Primero por la confianza que tiene en nosotros. Segundo, porque eso nos indica que sigue en pleno proceso creativo. Aunque sí nos duele cuando alguno de sus títulos pasa inadvertido por cualquier circunstancia impredecible. Familia  lleva buen camino, al menos lo que para nosotros es el buen camino, que no siempre coincide con el buen camino de otros. Pero ese es otro tema del que no le hablaremos aunque nos torture. Bueno, si nos tortura quizá sí. Reducir la literatura a simple entretenimiento y el negocio del libro a eso, a negocio, supone argumento más inteligente si se desea impulsar la destrucción del mundo editorial, literario y cultural. Porque que no sea solamente eso, sino mucho más, supone el principal argumento por el que se debe luchar por la supervivencia, o la existencia, de un tejido editorial sano. Allá los que vean el libro como un producto sin más. Hoy venden libros, mañana lavadoras o computadoras.

LO: Se avecinan las Ferias del Libro de Teruel (digital) y de Zaragoza, ¿qué expectativas tiene?

RH: Si eres editor y mantienes muchas expectativas o eres muy ingenuo o un poco idiota. Idiota en su sentido más puro, clarividente y candoroso. En estas circunstancias de la covid-19, esta máxima personal se acrecienta. El propio hecho de que lleguen a realizarse estas ferias, o cualquiera otras, supone un milagro. Ahora mismo nuestros intereses se reducen a mantenernos en activo, a que los lectores conozcan nuestra propuesta, a cumplir con las obligaciones al estilo innombrable que, en ocasiones, se encuentra en una galaxia distinta a la de buena parte del mundo editorial. A Dios gracias. A Dios rogando y con el mazo dando.

LO: ¿Alguna otra cita feriante o festivalera a la vista? ¿Y presentaciones?

RH: Bien mirada, la vida en sí misma es una actividad festivalera. Si surge algún otro festival o encuentro al que podamos asistir, nos apuntaremos seguro. Siempre que nuestras posibilidades económicas y vitales nos lo permitan. Tras quince años de encierro, nuestro editor, es decir, el que esto escribe, —si investigas comprobarás que no existen referencias suyas en ningún festival o jornada anterior al año 2015— salió al mundo de los encuentros literarios y otro tipo de saraos. Ahora parece que le satisface, o sea, que me gusta, así que está (estoy) ansioso por recorrer España y América y parte de Asia. Lo que no sabemos es si esto es una buena noticia para el mundo, en especial con el asunto de la pandemia encima. Conviene recordar que nuestra editorial cumplirá veintitrés añitos este diciembre.

Respecto a las presentaciones, en estas circunstancias tan indeterminadas y con aforos reducidos, por ahora no las contemplamos. A partir del próximo año tal vez nos planteemos retomarlas. De todos modos, si algún lector tiene una duda puede escribirnos por correo electrónico y le despejaremos cualquiera, incluso existencial. Ahora bien, si algún lugar, negocio o librería está interesado en que, por algún motivo ignoto que se nos escapa, pongamos en marcha la presentación de un título nuestro, en condiciones de seguridad para público y ejecutantes, sin duda nos entregaremos a la vieja ceremonia de la celebración de un nuevo libro.

LO: Del fondo editorial, escoja un libro de cada colección y a quién regalárselo.

RH: A S. A. R. Felipe VI le regalaría Familia (de memoria) de Fernando Arrabal, porque en su interior se hace referencia a su padre (S.A.R. Juan Carlos I) y a él mismo. Al gran vidente y modisto Rappel creo que podría interesarle Mitos del cielo estrellado de Marc García. Por último, a ti te regalaría Camino de Sardes de Clara Janés, porque es ideal para personas de buen gusto.

ATRÁS, PARA COGER IMPULSO

LO: ¿Cuál es la mayor incertidumbre para una editorial independiente en este tiempo complejo? ¿Y la mayor esperanza?

RH: Las incertidumbres no cambian, las de siempre. Si acaso incrementadas por las circunstancias. Las esperanzas, por tanto, también las mismas. Me he referido a ellas en otros puntos de la entrevista. Nos apenan los negocios, del mundo del libro u otros sectores, que puedan cerrar y el futuro que aguarda a las personas que trabajan en ellos.

LO: ¿Qué es lo que más están echando de menos de nuestra antigua normalidad?

RH: Sin duda las presentaciones, los viajes y el contacto con colegas y lectores.

LO: ¿Qué es lo que la editorial ha dejado en la cuneta durante la pandemia y qué es lo que tiene previsto recuperar?

RH: Hemos abandonado algunos proyectos porque el escenario ha cambiado y estamos en una obra distinta. Pero de los muertos es mejor no hablar. Lo que hemos recuperado lo ofreceremos a principios de año.

Nos hemos comprometido en especial con proyectos firmados por Ignacio Gómez de Liaño y Antonio Fernández Molina, al que siempre identifico como mi maestro porque debo decirlo y porque es cierto.

Ambos títulos, que son reediciones de libros descatalogados, nos entusiasman por su carácter de obras fundamentales, cada una en su campo, opinión confirmada por las críticas que obtuvieron en su momento.

LO: Un deseo grande y otro pequeño para lo que queda del año.

RH: El deseo pequeño es que nuestros libros se vendan a toda mecha. El deseo mayor se reduce a que haya paz en la Tierra para las personas de buena voluntad.

LO: Refrésquenoslo: ¿Quién es el Innombrable y por qué son suyos los libros?

RH: En la tradición judía el Innombrable va unido a Dios. Siento decepcionar a los que pensaban otra cosa influidos por alguna literatura o por ciertas películas. Por el mismo precio, el nombre es un velado (no tan velado creemos) homenaje a la novela El innombrable de Samuel Beckett, uno de nuestros autores favoritos. Con el tiempo, ante la dificultad de nombrar a la editorial por parte de ciertos medios comprobamos que también es algo implícito a la propia editorial y a nuestra persona, a mi persona, en concreto. Lo que no se nombra no existe, pero, en nuestro caso, insiste.


LO

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