‘LAST CHRISTMAS’ CON GEORGE MICHAEL

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Una biografía de Rob Jovanovic y Freedom de David Nolan son el par de títulos más socorridos en librerías con los que aplacar un poquito la añoranza estos días. ¡Echamos mucho de menos a George Michael en Navidad! Por eso rememoramos hoy su figura, entre artículos de la BBC, listas de éxitos y recuerdos personales.

Ángel Muñoz. Foto portada: detalle Last Christmas (1984). Interior: vídeo musical versión 4K, Wham!, fuente: Youtube.


Seguro que muchos habréis recibido por algún chat de WhatsApp, alguna publicación de Facebook o Twitter, una viñeta pirata en la que se ve de espaldas, “sentados en el muelle de la bahía”, con la mirada puesta en el horizonte, a Snoopy y Carlitos. Éste último, dice: “Un día nos vamos a morir”, a lo que el inteligente can le responde: “Cierto, Charlie; pero los otros días, no”. Es un gran pensamiento, sea de quien sea. Dale una vuelta, hace que las cosas sean algo más livianas; y que lo que tienes, cobre más importancia.

25 de diciembre de 2020. Me despierto muy temprano, como diría mi padre: “Todavía no han pasado las burras de leche”. Pero tengo la hora cogida de todos los días que me levanto para ir a mi nuevo trabajo desde hace un año, y mi cuerpo se ha convertido en el despertador del móvil que ya no llega a sonar porque me desvelo antes. Enciendo la radio y una bella melodía pop con un punto melancólico suena en la habitación: una historia de desamor, como tantas otras en la música, pero con un toque navideño. Un villancico que no es un villancico, y que las emisoras musicales de oldies pinchan cada año por estas fechas como si fuera Los peces en el río. Es tan evocadora que, viviendo en el momento en el que estamos, a lo que me lleva es a pensar cómo fueron las últimas navidades, en comparación con estas fiestas de pandemia.

25 de diciembre de 2016. No sé qué hora es, me despierto algo desorientado después de la cena de ayer. No me acosté tarde, tampoco bebo, pero he dormido más de lo normal. Como diría mi padre (algunos dichos populares pueden ir dos direcciones): “Vamos, que ya han pasado las burras de leche”.

Antes de ir a la radio para hacer mi turno, la enciendo, suena Last Christmas de Wham! Normal, todos los años ponemos prácticamente las mismas canciones que encajan en estas fiestas, y hay algunas que nunca faltan: All I Want For Christmas Is You de Mariah Carey y Last Christmas de Wham! No le presto excesiva atención, la habré pinchado mil veces. Me gusta, pero los excesos pueden agotar a cualquiera.

Mientras me espabilo, la canción se acerca a su final, el locutor habla, y yo siempre estoy atento a lo que cuentan mis compañeros, de todos se aprende algo. George Michael ha muerto”, anuncia evidentemente apenado. Despistado como andaba ese día, pienso: “Qué cachondo, ya estamos con las bromas del Día de los Inocentes“, pero claro, en la radio tenemos gusto, poco, pero tenemos, y, automáticamente, me rectifiqué: “Ni siquiera el 28 de diciembre gastaríamos una broma de este tipo”. Con las legañas aún sin quitar y con la duda en la cabeza, enciendo el teléfono para comprobar la fecha, ¡25 de diciembre! “¡Venga ya!, ¿quién se muere en Navidad?” Y se trata de… ¿George Michael? “¡Pero si es muy joven, cincuenta y pocos tendrá!”

Cincuenta y tres tenía. Sí, demasiado joven. Qué día más triste para la música. Curiosamente, su hermana Melanie falleció el mismo día tres años más tarde, con sólo 55.

¿Quién se muere el día de Navidad? En el mundo de la música, se nos han marchado en tan señalada fecha cantantes como Dean Martin, Eartha Kitt, James Brown, Vic Chesnutt, Alberta Adams… ¿Y quién se muere con sólo 53 años? Pues John Denver, Colin Vearncombe (Black), Benjamin Orr (The Cars) o, recientemente, Pau Donés, Eso que tú me das… ¡Qué gran lección de vida!

¿Feliz Navidad? ¡No! Hay 365 días cada año, 366 en bisiesto (2016 lo fue y este maldito 2020, también. Dice un refrán que año bisiesto, año siniestro), morir en Navidad marca para siempre. O si, ¡Feliz Navidad!, al fin y al cabo un día vamos a morir, qué más da cuando sea. La cuestión es, como diría Gandalf, el mago de El Señor de los Anillos, qué hacer con el tiempo que se nos ha dado.

GRANDES ÉXITOS: UNA PICA EN CHINA

George Michael vino al mundo el 25 de junio de 1963 en East Finchley, al norte de Londres. Lo llamaron Georgios Kyriacos Panayiotou, es lo que tiene ser hijo de un grecochipriota que, en la década de los 50, se fue a Inglaterra, donde se hizo con un restaurante. Su madre era una bailarina británica. Con 7 años, recibió de regalo de cumpleaños una grabadora, sería la chispa que prendió la mecha para que George empezara a cantar. Se trasladaron a Radlett, al noroeste de la capital, lugar donde se filmaron algunas de las escenas de La naranja mecánica de Stanley Kubrick. ¿Sabías que en las primeras ideas para rodar la película, los Rolling Stones serían los protagonistas y Mick Jagger haría el papel principal, el violento sociópata Alex?

En la escuela, George conoció al que sería su compañero en Wham!, Andrew Ridgeley.

Con él y tres amigos más montó una banda de directo de ska, llamada The Executive. En 1981, Andrew y George crean Wham!, y publicaron, en 1982, su primer single Wham! Rap (Enjoy What You Do). Fue el disparo de aviso, que, como buena salva, no tiene objetivo físico, pero sí crea el ruido necesario como para llamar la atención, las listas de éxitos fueron impermeables sólo por esta vez, pero los radares ya situaron al dúo en el horizonte.

Después de ese lanzamiento, Wham! consiguió, sólo en Reino Unido, que todos sus singles se situaran, como mínimo, en el puesto 15, logrando llegar al Nº1 con cinco canciones. Una de ellas era Careless Whisper (1984), que George había empezado a concebir, en su reconocible línea de saxo, mientras pagaba al conductor de un autobús de camino a su trabajo de DJ en el restaurante Bel Air, cerca de Bushey (Hertfordshire) en 1981. ¿Cómo un momento tan mundano puede generar uno de los pasajes más recordados de las baladas pop?

George y Ridgeley la compusieron juntos. Publicada en el seno de Wham!, el single se lanzó en EE UU como Wham! Feat. George Michael – Careless Whisper o directamente George Michael- Careless Whisper. Sus dos primeros elepés también llegaron al Nº1 en Reino Unido. En EE UU, los resultados fueron parecidos. El mundo se rendía al pop del dúo británico, hasta el punto de actuar en directo en China, y esa es una muy buena historia.

El representante de Wham!, Simon Napier-Bell, publicó en 2005 un libro llamado I’m Coming To Take You To Lunch,  y no, no era un libro de cocina, aunque sí podría definirse como un libro sobre cómo se cocinó, a fuego muy lento, un hecho histórico; ser la primera banda occidental en actuar en el suelo comunista de la hermética China de los 80.

En el sector de la música, el que una banda occidental lograra ser la primera en asaltar China, se había convertido en algo semejante a encontrar el Santo Grial. La repercusión social de la noticia podría hacer que el artista o banda que lo consiguiera diera un paso de gigante en su popularidad. En aquellos días, bandas como Queen o los Rolling Stones, estaban detrás de conseguir este hito.

Simon se reunió durante 18 meses con jefes de estado, diplomáticos y sórdidos operativos de la CIA. Así hasta casi doscientas comidas en restaurantes caros, para convencer a los mandatarios orientales de los beneficios, en su nueva política de apertura, de traer a Andrew y a George para actuar en China. Para ello, no dudó en usar el juego sucio. Para que Wham! fueran los elegidos, les mostraba fotografías del dúo como auténticos niños buenos, mientras, por otro lado, les enseñaba otras de un provocador Freddie Mercury, dando a entender que Queen  era como una fiesta continua de libertinaje homosexual que podría traer la decadencia a su país. Imaginemos la reacción de los censores chinos y cuál fue su elección.

‘Last Christmas’ es un villancico que no es un villancico, un canción que las emisoras musicales de oldies pinchan cada año por estas fechas como si fuera Los peces en el río. Es tan evocadora que, viviendo en el momento en el que estamos, a lo que me lleva es a pensar cómo fueron ‘las últimas navidades’, en comparación con estas fiestas de pandemia

Wham! pasó diez días en China. Actuaron el 7 de abril de 1985 en Pekín, y, tres días después, en Cantón. Todo se recogió en un documental llamado Wham! in China: Foreign Skies. En esta cinta, no sólo se ven algunos momentos de los conciertos, sino también diferentes imágenes más distendidas de Andrew y George jugando al fútbol, visitando La Gran Muralla China o mercados tradicionales. En uno de estos últimos, Andrew pone una cinta con la canción Wake Me Up Before You Go-Go, y las caras de los presentes lo dicen todo.

No parece que, finalmente, sentara muy bien esa clase de aperturismo a las autoridades locales, a juzgar por el pequeño detalle que de que el siguiente grupo occidental que actuó en Pekín fue Roxette, ¡diez años más tarde!, en 1995.

SOLITARIO Y SOLIDARIO

George Michael dio por terminada la aventura de Wham! en 1986 e inició su carrera en solitario, al año siguiente, con el LP Faith, que en EE UU fue Nº1 durante 12 semanas. Casi es tan icónica una imagen del artista como sus canciones de entonces, podría ser una pregunta de Trivial Pursuit: ¿Cantante de los 80 de pantalones vaqueros ajustados, botas con punta y tacón de metal, chupa de cuero, gafas de policía americano, pendiente con crucifico y barba de cuatro días? El 99% habrían contestado correctamente, ¡quesito rosa!

I want your sex, Faith, One more try, Kissing a fool, Freedom! ’90, Jesus to a child, Fastlove, Outside y otros tantos éxitos mantuvieron a George en la cúspide de la fama: 16 semanas como Nº1 en UK con diferentes elepés y 14 en la cima con 6 canciones al margen de Careless Whisper. Entre esos números uno, también se incluye algún dueto con otras estrellas del firmamento musical, como Aretha Franklin. Fue la primera vez que la Reina del Soul cantaba con un artista masculino blanco. También compartió micrófono con otros grandes como Stevie Wonder, Paul McCartney, Elton John, Queen, Tony Bennett, Mary J. Blige, Beyoncé, Nile Rodgers o Whitney Houston.

Sus aportaciones solidarias fueron abundantes (contra el sida y la hambruna, sobre todo), y su compromiso con la causas justas también, cantando contra el apartheid o por la libertad de Nelson Mandela, publicando canciones en contra de Primeros Ministros británicos como Margaret Thatcher en los 80, o, más adelante, Tony Blair, al que, junto al presidente de los EE UU, George Bush, metió en la misma cama en el vídeo de Shoot the Dog (2002) por la guerra de Irak (2003-2011).

Aquello también nos pilló a nosotros. George se quejaba de que Blair no preguntó a los británicos si querían iniciar una guerra. En España, nuestro presidente, José María Aznar, que dio apoyo a la contienda, actuó de la misma manera, recordemos la “famosa foto de las Azores” y las multitudinarias manifestaciones en contra de nuestra participación. En 2015, ocho años después de dejar su cargo de Primer Ministro, Blair reconoció que había sido un error aquella invasión, así que, al final no hubo armas de destrucción masiva en Irak, como ya había advertido la ONU antes del inicio de la invasión y el cantante tuvo razón.

En octubre de 2000, George Michael se hizo, en una subasta con el piano con el que John Lennon compuso Imagine en 1971. Artistas como Robbie Williams y Noel Gallagher de la banda Oasis también pujaron por aquel Steinway que terminó costando 1,45 millones de libras esterlinas más un 15% de comisión a la casa de subastas Fleetwood Owen (empresa de Mick Fleetwood, batería y cofundador de Fleetwood Mac), total, 1,67 millones de libras. En 2004, escuchamos ese piano en su canción Patience; y en 2007, George  lo envió a una Gira Por la Paz, en la que el instrumento se exponía en lugares donde ocurrieron hechos violentos, como el motel Lorraine de Memphis (Tennessee), donde mataron a Martin Luther King, la plaza Dealey donde dispararon a John F. Kennedy en Dallas, Texas o el edificio Dakota, en Nueva York, donde Mark David Chapman disparó a John Lennon (se acaban de cumplir 40 años de aquel hecho).

Pero su vida personal se llenaba de escándalos con tanta repercusión sonora como sus canciones. Fueron numerosos los percances en los que se juntaron las drogas, el alcohol y accidentes de coche, con sentencias que iban desde hacer servicios comunitarios, retirada del carnet de conducir o, incluso, una pena de 8 semanas de cárcel.

Pero el mayor escándalo llegó en abril de 1998, haciendo cruising (actividad en la que dos personas desconocidas se encuentran para tener sexo en un lugar público o al aire libre). George se insinuó a un hombre, éste le correspondió y le siguió a unos baños públicos de Berverly Hills (California). Antes de comenzar, el hombre se identificó como policía y detuvo a George por participar en un acto lascivo en un lugar público. Marcelo Rodríguez, así se llamaba el agente, le había tendido una trampa al cantante. Por ello fue multado económicamente y obligado a hacer 80 horas de servicio comunitario.

El artista aprovechó para confesar su homosexualidad pero no olvidó el incidente; y, poco después, buscó venganza lanzando al mercado la canción Outside, donde, en el videoclip, se representan diferentes escenas heterosexuales y homosexuales subidas de tono en lugares al aire libre y, entre ellas, la de George disfrazado de policía en un baño público con bolas de espejo. El vídeo concluía con dos agentes uniformados, hombres, que antes habían detenido a los infractores sexuales, dándose un apasionado beso.

Marcelo, el policía que le tendió la trampa, interpuso una demanda por 10 millones de dólares alegando que en el vídeo se burlaba de él, pero el Tribunal no admitió la demanda. En 2006, volvió a tener problemas semejantes en otro episodio de cruising, al ser fotografiado teniendo sexo con otro desconocido, un conductor de camioneta, en Hampstead Heath, un páramo a media milla de su casa de Londres.

Sus últimos años fueron realmente malos en lo personal, entró en una vorágine de drogas y alcohol, con algunos intentos de suicidio, según contó su expareja Fadi Fawaz. Pasó mucho tiempo en centros de desintoxicación y se escondió del mundo entrando en una fuerte depresión.

FELIZ ETERNIDAD

George Michael hizo muchas cosas bien, muy bien, una carrera discográfica muy fructífera, con alrededor de 120 millones de discos vendidos. Con algún sobresalto que solía ser noticia de escándalo automáticamente, y con muchos buenos momentos. Ganó, entre otros, dos premios Grammy, tres Brit Awards, tres American Music, cuatro MTV Video Music y cuatro Ivor Novello. Su música siempre se mantuvo en la línea del éxito, especialmente en los 80 y 90.

Falleció el 25 de diciembre de 2016, su corazón no dio para más: una cardiopatía dilatada con miocarditis y esteatosis hepática acabó de manera natural con su vida, algo que él había intentado en varias ocasiones por métodos propios. Había nacido el 25 de junio de 1963. Eso son unos 19.573 días de vida; en el siguiente, el 19.574, murió. Un día nos vamos a morir, Snoopy. Sí, pero los otros no, Charlie Brown. Y esos días, los otros, George Michael los vivió intensamente, haciendo lo que le gustaba casi siempre, disfrutando de la vida cuando le dejaban, con sus grandes aciertos y sus grandes errores, con sus amores estables y amoríos esporádicos, con éxitos y escándalos, con sueños y pesadillas, también con alcohol y drogas, con accidentes e incidentes, con su gran depresión final, sus intentos de suicidio. Pero dejando como regalo un buen puñado de discos y canciones que un día… no morirán.

¡Feliz Navidad, George! ¡Feliz Navidad a todos!


LO

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